Alimentación: el arte del equilibrio

Cocinar es uno de los principales hobbies de los argentinos y la búsqueda de una dieta equilibrada entre vegetales y proteínas de origen animal es considerada más sana.

16/07/2021 - 09:07 - Canales
Autor: Florencia Lippo


Disfrutar del tiempo libre tomó un nuevo significado a partir de las nuevas pautas sociales impuestas por la pandemia ocasionada por el COVID-19. Hacer deporte y juntarse con amigos están entre los principales pasatiempos de los argentinos. Y en el contexto actual también se sumaron ver series y películas por internet. Y, al estar más tiempo en casa, también aparece entre los principales hobbies el de cocinar. Además, alimentarse de una manera más equilibrada que combine vegetales y proteínas de origen animal.

“Cocinar no significa solamente cocinar los alimentos para obtener una comida. Cocinar significa, entre otras cuestiones, descubrir una nueva receta, recurrir a la nostalgia que implica volver a hacer la receta tradicional de la abuela, tener el secreto que hace ahorrar un peso o si se quiere hace rendir más esa comida que debe dejar satisfechos a todos en casa en tiempos de pandemia”, explican Adrián Bifaretti y Eugenia Brusca, del Departamento de Promoción Interna del Instituto de Promoción de Carne Vacuna Argentina, (IPCVA), organismo que realizó una encuesta para saber cómo los argentinos usan su tiempo libre.

A partir de los resultados obtenidos, desde el IPCVA entienden que existen oportunidades y es el momento ideal para promover con más fuerza recetas con carne vacuna. De hecho, uno de los ejes comunicacionales de la estrategia de marketing en el mercado interno está centrada en este punto en particular educando al consumidor sobre distintas maneras de aprovechar cortes cárnicos que no se usan habitualmente, explicando nuevas formas de cocción, propiciando comidas balanceadas y equilibradas.

En la investigación también se preguntó a las personas dónde busca información cuando quieren saber qué alimento consumir. “Si bien la búsqueda en Google sigue siendo la principal fuente de información a nivel global de la población, bien vale hacer un análisis más desagregado en función de las conductas alimentarias de la gente. Así mientras que los vegetarianos atribuyen mucha importancia a los comentarios de profesionales y expertos en salud y a lo que se comenta o dice en foros de discusión, los veganos en cambio prestan mucha más atención a lo que publican influencers y los comentarios que circulan en distintas comunidades digitales. Para los flexitarianos, son relevantes los influencers en primer lugar, y le siguen los foros de discusión y blogs como puntos de referencia. Por último aquellos considerados carnívoros tradicionales, acuden a la búsqueda en google, a las comunidades digitales, a los comentarios de profesionales y a la información que buscan en redes sociales”, explican desde el IPCVA. 

Dietas y salud 


Mientras un 31% de la gente cree que a los más chicos se los sigue educando para que continúen incorporando a su dieta la carne como un alimento más; un 61% de la población piensa que a los más chicos se les está inculcando comer menos carne y un 8% directamente piensa que se los incita directamente a que abandonen la carne. En el caso de los segmentos más jóvenes de la sociedad, los centennials piensan que se educa a los chicos para que coman menos carne fundamentalmente por cuestionamientos ambientales y de maltrato animal hacia el producto. En el caso de los mayores de cincuenta años, piensan en cambio que en la Argentina se promueve en los más chicos un menor consumo de carne argumentando posibles problemas de salud.

Existe una diferencia importante en la percepción de la gente en función de cómo conciben las distintas dietas y su impacto en la salud. Aquellos que piensan que las dietas equilibradas con alimentos de origen animal y vegetal son más sanas, piensan que a los más chicos se los incita a comer menos carne por el mal trato animal. En cambio a aquellos que creen que las dietas más sanas son las conformadas solo por vegetales, piensan que a los chicos se les inculca cada vez más para que directamente abandonen el consumo de carne”, señalan los especialistas.

Y agregan que “la grieta alimentaria que se pretende imponer desde los sectores ambientalistas y veganos más radicalizados no tiene futuro. Tratar de concientizar o peor aún convencer a la gente que su salud irá mejor con solo comer vegetales es ir en contra de sus creencias. En un mundo tan disruptivo como confundido en tiempos de pandemia, es difícil prestar atención a información científica y avalada por profesionales.

Son tiempos donde un influencer puede tener más espacio en la agenda mediática que cualquier médico o nutricionista de reconocido prestigio. El desafío está en mostrar las evidencias y trabajar con testimonios de gente respetada y valorada por la gente. Hay que entender desde este punto de vista cómo funcionan los resortes de la credibilidad. Hablar en el mismo idioma de la gente, con lenguaje sencillo y no tan formal. Manejar la empatía, generar la confianza, transmitir emociones, motivar a las audiencias en sus propias comunidades digitales son los retos para transmitir mejores consejos de alimentación. La conversación que se da en el plato entre distintos ingredientes o componentes no debe ser una discusión para ver quién gana o cede más espacio. El plato de los argentinos debe ser un plato diversificado, inclusivo y saludable. La carne lo tiene claro y no piensa apartarse del sano equilibrio que propone día a día”. 

¿Qué les interesa a los consumidores cuando compran carne vacuna?

Desde el IPCVA también preguntaron qué buscan los consumidores cuando compran carne vacuna. En un primer orden de prioridades aparece la frescura. Siempre se vincula esta característica con la calidad e inocuidad de la carne.

En el tope de los intereses y preocupaciones de la gente se contemplan seguidamente la relación precio/calidad y dentro de la calidad específicamente se tienen en cuenta las características organolépticas visuales como el color de la carne o la cantidad de grasa que presenta. “En el acto de compra, la carne entra por el bolsillo y por los ojos”, explican desde el IPVCA. En segundo orden de interés aparecen aspectos más vinculados a las implicancias del producto en la salud y aquellos vinculados al proceso de producción como ser la sanidad y trato que se les da a los animales (bienestar animal) y los cuidados al medioambiente .

Por otro lado, la mayoría de la gente, con un 60% de las respuestas sigue considerando a la carne como una comida en sí misma en nuestro país. Sin embargo existe un 33% de la población que la considera como un ingrediente o componente de las comidas y hay un 7% que ya no la suele tener en cuenta como alimento.

Un dato interesante es la relación existente entre cómo se considera a la carne (como un ingrediente o una comida) y las preocupaciones emergentes en el acto de compra. Así, aquellos que la ven como una comida están más preocupados por la relación precio/calidad y los aspectos organolépticos, mientras que la ven como un ingrediente, empiezan a prestar mayor atención a cuestiones relacionadas con el trato a los animales y el cuidado del medioambiente. Aquí hay un espacio interesante para trabajar desde la promoción de carne apuntando al componente cognitivo. Cuando los consumidores dicen saber menos de carnes, normalmente se la considera como un ingrediente y suelen cobrar mayor relevancia las preocupaciones por aspectos vinculados al proceso de producción”, concluyen los expertos


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