Billeteras digitales: el desafío de captar al segmento senior

Mariela Mociulsky, CEO de Trendsity, analiza esta tendencia.

21/04/2026 - 15:04 - Industria
Autor: Florencia Lippo


Durante años, las billeteras virtuales parecían territorio casi exclusivo de jóvenes hiperconectados. Sin embargo, progresivamente, los adultos mayores comienzan a incorporarlas a su vida cotidiana. Lo que antes era percibido como complejo o riesgoso empieza a convertirse en hábito: ya no las utilizan solo para cobrar la jubilación o recibir transferencias, sino para pagar servicios, administrar gastos diarios e incluso generar rendimientos.

Según datos recientes de la Cámara Argentina Fintech de Argentina, la adopción de billeteras digitales -como Ualá o Mercado Pago- crece de manera sostenida en franjas etarias mayores a 55 años: alrededor de 3,3 millones de personas de más de 60 años -equivalentes al 42% de este grupo etario- Si bien los niveles de uso siguen siendo más altos entre jóvenes, el aumento interanual en adultos mayores muestra una curva de incorporación significativa. La expansión no responde únicamente a la necesidad -como ocurrió durante la pandemia- sino a un proceso progresivo de familiarización y confianza.

Lo interesante no es solo el número, sino el cambio cultural detrás que venimos hace tiempo investigando desde Trendsity. Las principales barreras históricas -miedo al fraude, dificultad tecnológica, desconfianza en lo intangible- comienzan a diluirse. Interfaces más simples, asistencia presencial en puntos físicos, soporte telefónico y el acompañamiento de familiares han facilitado el ingreso. A esto se suma un contexto económico que empuja a buscar alternativas de rendimiento diario, algo que las billeteras ofrecen con claridad: la posibilidad de que el dinero genere intereses sin trámites complejos ni montos mínimos elevados.

La lógica de “hacer rendir el saldo”, dividir gastos con transferencias inmediatas, pagar con QR o monitorear movimientos en tiempo real ya no es exclusiva de Millennials o Centennials. En muchos hogares, los adultos mayores pasaron de retirar efectivo en el banco a consultar su saldo en el celular, pagar servicios desde casa o utilizar tarjetas asociadas a billeteras para sus consumos cotidianos. También cambia la relación simbólica con el dinero. Para generaciones acostumbradas al efectivo y al banco físico como único canal de legitimidad, adoptar una billetera virtual supone un desplazamiento cultural hacia confiar en una app como espacio de resguardo.

Para el ecosistema financiero, esta expansión representa mucho más que un nuevo segmento, dicen desde Trendsity. Los adultos mayores no sólo amplían la base de usuarios, sino que redefinen necesidades de diseño, educación financiera y acompañamiento. Simplificación de interfaces, claridad en la comunicación, refuerzos de seguridad visibles y programas de capacitación se vuelven diferenciales competitivos.


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