Los desafíos económicos de la Argentina

El economista Carlos Melconian explicó que el país “necesita un verdadero y profundo cambio en su organización económica. Con parches y cambios parciales, será muy difícil salir del actual estancamiento, cuyo síntoma más dramático es la pobreza”.

19/05/2022 - 14:05 - Industria
Autor: Florencia Lippo


Con un auditorio repleto, la apertura del Foro Cadenas Regionales 2022 estuvo a cargo del economista Carlos Melconian, que explicó el momento de la economía argentina actual. Además cuál debería ser la agenda de trabajo para lograr el desarrollo económico.

“Por estacionalidad, la primera parte de 2022 va a ser un momento económico relativamente bueno. Pero por el mismo motivo, en la segunda mitad del año habrá menos dólares, el Fisco es más deficitario, la inflación sube un poco, etc. Y a mediados de 2023 vamos a estar ‘a los tiros’, como en cualquier proceso electoral”, señaló Melconian.

El economista dijo que “Alberto Fernández es el tercer Presidente que sufre el síndrome ‘durar pero llegar’. Pasó también con los anteriores. Y cada versión fue empeorando. Cristina Fernández lo padeció durante su último año de gestión, en 2015. Macri lo vivió en los dos últimos de su gobierno (2018 – 2019). Y Alberto Fernández lo afecta desde el inicio de su gestión. Han sido años de estanflación y desbalances. Se acumulan años de muy alta inflación, estancamiento, tensión cambiaria y falta de reservas (con cepo o sin cepo), altísimo riesgo país y precios relativos desalineados. ‘Durar y llegar’ en la inestabilidad es el contexto del empalme de 2022. Y esta administración no romperá con la inestabilidad macro-económica”.

Melconian agregó que “la segunda mitad del gobierno de Alberto Fernández dependerá de lo que pase con el empalme 2022 y con el acuerdo con el Fondo Mondo Monetario Internacional. Y va a definir el estatus económico y social del 10 de diciembre de 2023, cuando asuma el próximo Gobierno Nacional: si la inflación se ‘estabilizó’ o no alrededor del 50%; si hay estancamiento, stop and go, o recesión; si la pobreza quedó estacionada en 40% o subió; si los desbalances macro-fiscales se agravaron o se atenuaron, y sobre qué base”.

Con respecto a la elevada tasa de inflación que vive el país desde hace años, Melconian explicó que independientemente de que vamos por el cuarto año ‘al 50%’, está en nuestro ADN macro. En los últimos ochenta años el promedio anual fue de 145%. Y hubo sólo dos pausas (los ´90 y los post-´90) cuando la macro se ‘ordenó’. Este no es una problemática de la micro-economía”.

El economista también hizo referencia a la escalda de la pobreza: “Esto se dio por los desbandes macro, pero ya con un piso que es estructural. Esta variable no tiene atenuantes coyunturales. Hace años que no perfora el 30% y desde principios de los 90 que no perfora el 20%. Hoy tiene un piso de 40%. Y la inestabilidad macro adicionó en Argentina hasta 15 puntos de pobreza. Y además hay un piso estructural de 20 a 30 puntos que para perforarlo requiere más ‘derrame’ y acciones específicas”.

Para Melconian, una de las razones de la inestabilidad macro-económica que será herencia para la próxima gestión es el nivel de gasto primario, que es infinanciable.

"Independientemente de que se logre la meta con el FMI (0,9% de déficit primario en 2024) hay un gasto público de la Administración Central cercano a 25 puntos del Producto Bruto Interno que termina en una crisis de financiamiento y aceleración de la inflación. La licuación inflacionaria del gasto posterior es un fenómeno transitorio, reversible. Y el financiamiento inflacionario del déficit fiscal va en ascenso”.

La otra razón es el balance del Banco Central de la República Argentina: “independientemente de que las reservas internacionales sean 0 o 5.000 millones en 2023, los pasivos del BCRA impiden cualquier plan de estabilización sustentable”.


Agenda de trabajo para 2024 

Durante su presentación, Melconian indicó cuál debería ser la agenda de trabajo para 2024: “En primer lugar establecer el rumbo y definir si queremos ser capitalistas, modernos y formar parte del mundo o seguir en el ostracismo, la decadencia, lo retrógrado. Luego establecer una organización económica. Hay que definir el vínculo entre lo que es privado y lo que es del Estado; qué se regula y qué queda desregulado, para establecer la dosis justa entre dejar libre al mercado e intervenir. Es decir realizar las reformas estructurales que se necesitan en las instituciones económicas (como el BCRA), el presupuesto, el régimen previsional y laboral. También contar con un programa macro que establezca una consistencia fiscal, monetaria y cambiaria. Y por último, la gestión: tener equipos preparados para hacer frente a los desafíos que plantean estas reformas”.

Y agregó que “no puede faltar ninguno de estos ítems. Porque un mejor rumbo no sustituye una mejor organización ni programa macro. Una mejor organización no compensa falta de consistencia macro. Con la consistencia macro pero con falta de rumbo y desorganización, no dura. Todo requiere implementación aceitada y buena gestión”.

Para Melconian, esto es necesario para “recuperar un sendero de crecimiento sostenido, con inclusión social y armonización federal, con un programa integral que permita abatir la inflación, desarrollar las cadenas de valor regionales, con foco en las exportaciones y que genere las condiciones para incentivar la capacidad emprendedora del sector privado. Porque aún contando con un shock de confianza y credibilidad que consideramos imprescindible, no alcanza. Es de corta duración y requerirá sustentabilidad en el tiempo”.

El economista señaló también cuáles son las cuatro claves para la agenda de trabajo que planteó:

 1. Convencer a la política de los desafíos.

2. Armar equipos y trabajar con tiempo para que puedan asumir en diciembre de 2023, logrando los diagnósticos y los contenidos necesarios. “Tenemos que conseguir ‘materia gris profesional’ para, en esta etapa, analizar todos los temas, ver qué hay en el mundo y cómo funcionan los sistemas previsionales, tributarios, los subsidios, etc., y adaptarlos”, dijo Melconian.

3. Tomar con naturalidad que el programa lo arbitra la autoridad económica, con autoridad moral y criterio profesional.

4. Tener timing. Las políticas, medidas e instrumentos deben armonizarse en un marco normativo – legal viable y discutido con los otros poderes. 

 Melconian señaló las razones por las que es necesario tener un programa integral: “Porque el encadenamiento ‘desarrollo productivo con aumento de la productividad, mejora en el empleo y la calidad de vida de la población’, requiere restaurar los equilibrios macroeconómicos. Porque el desarrollo armónico del país requiere un replanteo del federalismo en sentido amplio. Porque el empleo de calidad y la inclusión social necesitan de reformas tanto en el mercado de trabajo, como en el sistema de ayuda social, incluyendo la previsión. Porque sin una integración inteligente al mundo, y sin la infraestructura adecuada no se podrá crecer en las exportaciones dónde se encuentran las grandes oportunidades de expansión de las cadenas de valor regionales y las ventajas competitivas en servicios intensivos en recursos humanos de calidad. Y porque todas las medidas deben estar alineadas para lograr el objetivo central.

Como conclusión, el economista indicó que “la Argentina necesita un verdadero y profundo cambio en su organización económica. Con parches y cambios parciales, será muy difícil salir del actual estancamiento, cuyo síntoma más dramático es la pobreza. Con un programa integral se podrán aprovechar en plenitud las capacidades de nuestra gente y las ventajas competitivas que tiene el país. Con acuerdos, liderazgos y una sociedad mayoritariamente cohesionada detrás del cambio, también es posible revertir la tendencia de las últimas décadas. Los resultados tienen que verse rápidamente pero también deben ser sostenibles en el tiempo. La confianza y la credibilidad perduran en la medida que se vayan logrando resultados. Y los resultados, refuerzan la confianza y la credibilidad”.

 

 


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