05/05/2021 - 12:05 - Canales
Autor: Florencia Lippo
Con más tiempo en casa, y más desayunos y meriendas compartidas en familia, todo haría pensar que el consumo de mermeladas se incrementó durante 2020. Sin embargo, en la mayoría de los meses las ventas fueron menores, en comparación con el mismo período del año anterior, según los números de Nielsen.
Por ejemplo, en mayo de 2020 las ventas fueron un 16% más bajas que el mismo período del año anterior. Hacia fin de año el panorama fue un poco más alentador y en diciembre creció 1%. A pesar de estos números, referentes de la industria señalan que el año fue bueno, para un producto del que se consumen aproximadamente 1 kilo al año por habitante, y que tiene una penetración en los hogares del 76%.
“Debido al aislamiento, muchos productos de alimentos tuvieron una gran demanda dentro de los cuales se encuentran las mermeladas. Entre los nuevos hábitos de consumo que se generaron se puede mencionar, por ejemplo, que el consumidor comenzó a dedicarle más tiempo al desayuno, momento del día en el cual la mermelada cumple un rol clave. De esta manera, este producto se transformó en protagonista, dando sabor y variedad tanto a las galletitas como al pan. Un dato a destacar es que muchos argentinos meriendan a diario en sus casas, y esto se convirtió en otra oportunidad para el consumo del producto", explica María Florencia Bravo, jefe de Producto de Grupo Arcor.
"Por otro lado, la cocina se volvió un fenómeno durante el aislamiento. Los argentinos optaron por cocinar más y probar nuevas recetas. Las mermeladas tienen mucha versatilidad, por lo que se las utiliza en tortas, galletitas, panqueques, helados, postres, licuados y preparaciones agridulces, entre otros”, agrega la ejecutiva.
Con respecto a las características del consumidor de la categoría, Bravo señala que “la presencia de fruta, la liviandad y la variedad de sabores son atributos altamente valorados que potencian el valor de las mermeladas. Arcor es un líder de mercado en esta categoría. Contamos con marcas para todo tipo de consumidores, muy reconocidas por su trayectoria, su calidad y el expertise en materia prima”.
Entre las tendencias de la categoría se encuentran, de acuerdo con Bravo, “las mermeladas sin azúcares agregados o con distintos tipos de endulzantes. Para responder a esta demanda, producimos mermeladas Arcor sin azúcar. Por otro lado, hay un crecimiento en las ventas de los productos con mayor porcentaje de fruta. En respuesta a esta tendencia, estamos lanzando la línea de mermeladas artesanales de La Campagnola, que estarán disponibles en tres sabores: durazno, frutilla y frutos rojos”.
“Los consumidores buscan sumar en sus desayunos todo el sabor, la frescura y la liviandad de la fruta. En este sentido, nuestras mermeladas aportan variedad con las siguientes opciones: durazno, frutilla, ciruela, naranja, frambuesa, frutos rojos, damasco, membrillo, tomate, durazno y maracuyá. De esta manera, brindamos la posibilidad de consumir frutas fuera del momento de cosecha”, señala Bravo.
Un mercado maduro
Para Raúl Riba, gerente comercial de Dulcor, “el mercado de las mermeladas es bastante maduro en cuanto a ventas. No notamos un incremento destacado en la categoría. Claramente durante la pandemia se dio un crecimiento. Suponemos que esto se debió a que la mayoría de la gente desayunaba y merendaba en la casa todos los días”.
Por otro lado, el ejecutivo señala que la situación económica llevó a que “la gente se haya volcado a productos económicos, para cuidar el bolsillo”.
En relación con el consumidor local, Riba señala que “el paladar argentino siempre fue muy parecido. Me animo a decir que no cambió durante los últimos 70 años. Cuesta mucho innovar en sabores. Nosotros lanzamos un mermelada de frutos rojos con la línea Cormillot. La verdad que está muy bien lograda. Pero no tiene la respuesta en el público que si tienen la de durazno y frutilla. Es muy difícil cambiar los gustos de los argentinos. Empresas colegas lanzaron mermeladas de kiwi, ananá, maracuyá, etc. Y el 70% de la categoría se lo siguen repartiendo entre durazno y frutilla. A estos se le suman otros sabores tradicionales como damasco o ciruela. Nosotros contamos con una mermelada de zapallo, que es muy buena, pero que en cuanto ventas no es representativa. Igualmente, en nuestro caso siempre estamos buscando ofrecer nuevas variedades. Ahora está de moda la combinación de sabores, pero el público sigue eligiendo las tradicionales”.
Para innovar, Dulcor se enfoca en ofrecer también productos saludables. “Al ser una categoría muy madura, la innovación viene dada por los productos saludables. Nosotros contamos con la línea Cormillot, que tiene un precio un poco más elevado. Estos productos perdieron un poco de participación. Y nuestra idea es salir a buscar ese mercado, porque creemos que es lo que van a buscar los consumidores”, explica el ejecutivo.
En relación con la evolución de ventas durante el año pasado, Ribas aclara que “2020 fue muy particular para nosotros. Además de la pandemia tuvimos que hacer una reestructuración financiera. Debido a esto, el escenario cambió. El volumen cayó y el capital de trabajo se redujo, al no tener acceso a financiación. Por todo esto la venta fue menor en 2020 con respecto a 2019. Nos focalizamos en ser rentables, resignando volumen. Para este año tenemos una perspectiva mucho más clara, con la confianza renovada por parte de los proveedores, que volvieron a darnos crédito. Esperamos que este año podamos mantener los volúmenes del 2020 y con una rentabilidad que nos permita seguir afianzando nuestra situación financiera”.
Foco en productos saludables
La atención de los consumidores en lo saludable está presente también en los productos que lanzan las marcas gourmet. Y El Brocal es un ejemplo en esto. La empresa que está presente en cadenas nacionales, regionales y negocios especialistas como dietéticas tiene un foco muy claro en ofrecer productos que se destaquen por sus características de producción y sabor.
Con una gran diversidad de sabores (higo, naranja inglesa, durazno, ciruela, frutilla, entre otras), el Brocal se nutre, en su mayoría de frutas cosechadas en plantaciones propias. “Nacimos hace 20 años, elaborando mermeladas artesanales o gourmet, con una idea clara: que no tengan conservantes, aditivos y colorantes. Nuestros productos están hechos a base de frutas enteras o en trozos, no usamos pulpas", explica Oscar Aboy, dueño de El Brocal.
"Primero lanzamos nuestras mermeladas solo con fruta y azúcar. Y hace unos años sacmos una línea de mermeladas “light”, pero no con el concepto tradicional incorporando edulcorante, sino a través del concepto “pura fruta”: es una mermelada de fruta endulzada con fruta (jugo de uva concentrado). Este es un producto que hace unos años tiene un crecimiento constante, porque la gente se está volcando al consumo de productos light, pero mirando cuáles son los componentes de ese producto. El consumo está yendo a lo natural. Y en esto nosotros somos especialistas. Además de que nuestros productos no tienen edulcorantes ni conservantes, todos los procesos productos son estabilizados por temperatura”, sumó.
Con respecto al año pasado, el ejecutivo señala que “durante la pandemia se dio un cambio de hábitos en los consumidores. Buscan productos más naturales. La gente que quiere comer bien está mirando mucho las etiquetas de los productos. Esto es en el mercado gourmet. Creo que en el público que busca un producto más económico no presta tanta atención a esto”.
En cuanto a la innovación, Aboy señala que “el consumidor que busca nuestros productos está abierto a probar nuevos sabores. Por eso nosotros venimos no solo desarrollándolos, también elaboramos productos que se diferencian por su calidad, como la incorporación del jugo de uva para endulzarlos. Esto la gente que quiere productos naturales lo valora mucho”.
Para Aboy, “las mermeladas gourmet claramente son un nicho, pero es un mercado interesante. La gente que vive en grandes ciudades tiene la costumbre de buscar productos más saludbles. Nuestras mermeladas son un poco más caras, pero esto es por la calidad de productos que utilizamos”.
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