08/09/2026 - 16:09 - Industria
Autor: Florencia Lippo
La dinámica de consumo en la industria cosmética ha experimentado una profunda transformación impulsada por la interacción en plataformas digitales. De acuerdo con el reporte K-Beauty Goes Global de NielsenIQ, empresa líder en inteligencia del consumidor, la belleza coreana continúa expandiendo su influencia a nivel internacional y América Latina se posiciona como una de sus próximas fronteras de crecimiento.
El fenómeno ha dejado de ser una simple tendencia digital para convertirse en un mercado en plena expansión en la región. Las exportaciones de cosmética coreana hacia México, Brasil y Argentina registraron una fuerte aceleración durante los últimos años: pasaron de US$35 millones en 2023 a US$57 millones en 2024 y alcanzaron los US$92 millones en 2025, lo que representa un crecimiento superior al 160% en apenas dos años.
El dinamismo regional también puede observarse en dos de sus principales mercados. El valor de las ventas de K-Beauty en Brasil y México aumentó 135% interanual, superando el crecimiento registrado en Medio Oriente (+76%), Europa Occidental (+58%), Norteamérica (+53%) y Asia Pacífico, excluyendo China y Corea (+27%).
Para Argentina, el estudio evidencia su participación dentro de este proceso de expansión a través del crecimiento conjunto de las exportaciones hacia los tres mercados latinoamericanos relevados —México, Brasil y Argentina—, aunque no presenta cifras de ventas desagregadas específicamente para el país.
El "social commerce" y el consumidor de alto valor
El éxito actual de la K-Beauty está cimentado en el social commerce, donde la inspiración digital se traduce en ventas directas y el consumidor hiperconectado toma decisiones en tiempo real. En canales de social commerce, las búsquedas sobre K-Beauty aumentaron un 125% durante 2025, mientras que las ventas en valor de marcas coreanas a través de las redes sociales crecieron 430% interanual a nivel global.
La conversación es masiva y visible: hashtags como #KBeauty y #KoreanSkincare alcanzan alrededor de 2,8 millones de publicaciones cada uno, mientras que #GlassSkin suma 1,5 millones.
Este modelo digital también permite a las marcas pasar rápidamente de la inspiración a la compra, apoyándose en la educación del consumidor, la explicación de ingredientes y rutinas y los eventos de compra en vivo.
Entre los compradores de K-Beauty analizados por NielsenIQ en mercados donde existe información detallada de comercio electrónico se observa además una mayor participación de consumidores jóvenes y mujeres, junto con un gasto en skincare superior al promedio. Esta dinámica muestra cómo las nuevas generaciones están incorporando la belleza coreana a sus rutinas y acelerando la adopción de nuevos formatos e ingredientes.
Específicamente para la Generación Z, este entorno redefine el acceso al lujo mediante la tendencia One-Bite Luxury. En lugar de realizar una sola gran compra costosa, esta generación prefiere probar productos premium en formatos más pequeños y accesibles, coleccionando aquello que mejor refleja su identidad.
De la novedad a la innovación a largo plazo
La expansión de la cosmética coreana está evolucionando hacia la Layered K-Routine, integrando el cuidado de la piel en una rutina multicategoría diaria y personalizada.
A nivel global, este comportamiento se refleja en el crecimiento de categorías de entrada de baja fricción como la limpieza facial (+72%), los cosméticos (+58%), la hidratación (+46%), la protección solar (+42%) y el cuidado del cabello (+36%). Estos productos funcionan como puerta de entrada hacia rutinas más amplias y contribuyen a que K-Beauty deje de ser solamente una novedad digital para integrarse cada vez más al consumo cotidiano.
A futuro, la industria reafirma su liderazgo expandiéndose hacia la innovación clínica, introduciendo ingredientes regenerativos avanzados —como el PDRN, derivado de ADN y utilizado desde hace años en la medicina estética coreana— y apostando por una mayor inclusión, con formulaciones y gamas diseñadas para responder a una diversidad más amplia de consumidores.
En definitiva, la cosmética coreana ha demostrado que no es una moda pasajera, sino una influencia creciente sobre los estándares globales de belleza. Su éxito radica en un modelo que combina relevancia cultural, innovación, eficacia, precios accesibles y educación constante para transformar la curiosidad inicial del consumidor en incorporación de nuevos productos y rutinas.
Con un horizonte que ya apunta hacia el bienestar integral (K-Wellness) y la diversificación de categorías, las marcas que busquen cautivar a las nuevas generaciones deberán tomar nota, pues hoy en día el crecimiento depende de traducir las tendencias y moverse a la misma velocidad que la cultura digital.